domingo, 23 de mayo de 2010

Al fin y al cabo, polvo seremos.


Me da pena ver en lo que nos hemos convertido. Objetos superficiales, pendientes unicamente de nuestra imagen exterior.

¿Por qué no nos preocupamos más por nuestra imagen interior? A la larga es la que cuenta, la que te llevará por el camino correcto. ¿Un modelo a seguir? ¿Para qué? Ser nosotros mismos sin que le importe a nadie creo que es el mayor rasgo de belleza que podemos encontrar, aunque es difícil porque es un bien escaso.

Deberíamos actuar, no para agradar a los demás, sino para agradarnos a nosotros mismos y ser felices interiormente.

¿Para qué presumir, si terminaremos siendo polvo? se acabará y ya está.

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