martes, 10 de agosto de 2010

Razones de la impuntualidad.


Esta es una historia real. Un relato cotidiano, como cualquier otro, el cual intentaré explicar de la mejor de las maneras.

Siete en punto de la mañana. Te levantas para ir al instituto. Buscas la ropa que te vas a poner; pero o no encuentras una camisa que combine con tu pantalón favorito, o no encuentras pantalón que te pegue con aquella camisa que te gusta tanto; al final te pones unas mallas, una sudadera y all stars.

Luego te vas al baño, te lavas la cara y procedes a peinarte, no sabes que coño hacerte en el pelo, así que te haces la coleta de toda la vida, aunque lleves semanas queriendo cambiar de peinado.

Seguidamente vas a desayunar; te pones tu taza de leche y Cola Cao, y te la tomas con galletas o en su defecto con cereales de esos que dicen que te ayudan a adelgazar; cuando ya te estás terminando la leche, te comes a cucharadas el Cola Cao en polvo que queda en el fondo a causa de no haber removido bien con la cuchara, y ¡como no!, te ahogas, ¡es más, TE ASFIXIAS! y empiezas a toser, haciendo salir el Cola Cao en polvo por la boca, causando manchas en los pantalones; pero no, no te da tiempo de buscar otros limpios, así que intentas arreglarlo un fisco con agua, pero te das cuenta de que tardarás más quitándole la mancha que yendo a buscar otros; vas y no encuentras pantalones y te pones esos vaqueros degastadísimos que tienen más años que tú porque ya te da igual. Lo que quieres es llegar a la hora al instituto, así que coges la mochila y metes los libros de ese día, y recuerdas que te faltaron por hacer los deberes.

Entonces abres e intentas hacerlos a lo rápido ¡porque siempre te los piden! Sales de tu casa asfixiada, los pulmones no te dan más, y es cuando recuerdas que se te olvida la autorización de la excursión para el día siguiente. Viras para atrás y la coges corriendo. Ahora sí, vas a tu velocidad máxima hacia el instituto, y ¡como no! llegas tarde para variar. El profesor ya estaba había empezado a pedir los deberes cuando tu llegaste, y sí, ya te había nombrado. Otra vez será.

Esta es la razón por la que llego tarde SIEMPRE. Sí, increíble pero cierto.

3 opiniones:

Indy Collado G. dijo...

Prepárate la ropa y los libros la noche de antes, es la jodida clave. Los deberes... con que llegues 5 minutos antes a clase siempre tendrás tiempo de hacerlos allí.

Ana dijo...

Es increible lo bien que lo has explicado, cierto como la vida misma. Te sigo!

Anónimo dijo...

Muy buena razón, jejejeje, para llegar tarde. Saludos y felicidades por el blog, me encanta lo que escribes. Jafet Barreto.