viernes, 19 de agosto de 2011

Irrefutable ganador



A lo largo de los tiempos los artistas han necesitado de la influencia de una musa, un impulso, una inspiración que les haga enfocar la obra desde diferentes perspectivas. Así han sido explotados temas como la devoción a las religiones, lo bonito de vivir, la mitología, el "Carpe Diem" y la naturaleza entre otros; pero sin duda alguna la temática causante de las mejores obras de toda la historia de la humanidad es el amor.

Hablo del sentimiento como esa fuerza sobrehumana que te obliga a amar a un alma más allá de diferencias sociales, kilómetros de distancia o miseria. Me refiero a gastar las sábanas; a respirar no por ti sino por tu amante; a desear un cuerpo sobre todas las cosas y hacerlo tuyo hasta el fin de los días. Que cualquier sitio sea perfecto para hacer el amor; coger un tren y pararse en la parada siguiente. Ser pasional y demostrarlo; ser salvaje. Admirar unos pensamientos y formas de ver la vida que te engatusan; a ser conquistado y dejarte conquistar por unas manos que te acarician de una forma única; una mirada que te atrapa y te dice "eres mío", una boca que no quieres dejar de besar queriendo tatuarte unos labios ajenos y una voz que reconocerías aunque sordo te quedases y que, en conjunto con lo ya antes mencionado te hace vibrar. Piernas que tiemblan y miembros que se elevan. Envolverse en un abrazo.

Sí, verso en nombre del amor: "contundente e irrefutable ganador".

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