viernes, 25 de febrero de 2011


Sin duda, se había liberado de la cárcel en la que había permanecido desde que la conoció. Era un prisionero mental.

Lo que aprendió durante ese tiempo en el que estuvo atado a su pensamiento de “Ser inservible para la humanidad”, fue que, él era esclavo de sí mismo, y que debía trabajar para lograr lo que quisiera, para alcanzar sus metas. Nadie lo iba a hacer por él, y eso le había quedado claro.

Pero allí estaba Ben, con su chupa negra de cuero, su camisa de su grupo de rock favorito, sus pantalones pitillo rojos, y sus all star negras. Sin duda, era muy atractivo, y con su flequillo despeinado voluntariamente, lo era aún más. La barba de tres días le hacía más llamativo a los ojos de las féminas. Sus ojos azules tenían un brillo especial, el cual, no desprendía desde hacía bastante tiempo.

Me gustaba verle así, tan seguro de sí mismo. Estaba completamente confiado en cada uno de sus pasos.

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