jueves, 27 de mayo de 2010

Contracorriente.


Esto es como bajar por una escalera mecánica que sube, siempre estamos en el mismo sitio. No nos movemos. No avanzamos. Es gastar energía en algo que no tiene ni principio ni final, en algo que no nos llevará a ningún sitio.

Normalmente esto lo hacíamos de pequeños, cuando éramos niños e íbamos a un aeropuerto; nos gustaba ir por las escaleras mecánicas. Nos sentíamos importantes, lo éramos. Luego, para aliviar tensiones hacíamos el jueguito de bajar mientras la escalera subía y viceversa; pero al fin y al cabo, solo era un juego. Un pasatiempo.

Hoy comprendo porque lo hacíamos. Nos importaba un pepino lo que pensaran los demás. Nos daba igual si creían que éramos estúpidos por el hecho de jugar en las escaleras mecánicas o en cambio, si decían "¡Niñ@, estate quiet@!". Nos daba absolutamente igual.

La diferencia a día de hoy, es que a la mayoría se avergüenzan... y eso es malo ¿sabes?, porque quiere decir que vives de las apariencias;
entonces, cuando no tengas apariencia, ¿de qué vivirás?

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