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martes, 17 de mayo de 2011

Ideales.



Hay gente para todo.

Están los que te hacen reír, sentir fortuna por tenerles en tu vida, te quieren y te abrazan en los momentos en los que otros no tienen valor para hacerlo.

También hay personas que te envidian, te odian, te maldicen y desearían que no hubieses aparecido jamás en sus vidas. Los que te apuñalan por detrás en ataques de cobardía son los que más celosos de tus posesiones, tanto sentimentales como materiales, están.

Y los egocéntricos reprimidos. Aquellos que pecan de falta de sensibilidad hacia los demás, que anteponen sus intereses superficiales por la felicidad.

Entonces es cuando te planteas y te preguntas: ¿y qué me queda? Te queda confiar en ti mismo. Al fin y al cabo el tiempo pasa y lo que vas a tener hasta el fin de tus días serán tus ideales y tu alma.

Revolución.

jueves, 21 de abril de 2011

Cambios


Allí estaba, espalda apoyada en el tronco del árbol más viejo del lugar. Descansando del último spring de su vida.

Recién había escapado de su torre particular en la que, durante años, había permanecido; la que guardaba todos sus secretos. Rea era de sus propios pensamientos, pero no esclava de sus palabras, ya que con quien único hablaba era consigo mismo y ya se sabía sensible; soñadora y reacia a los cambios, donde las hubiera. Decía que existían dos tipos: "los cambios asecas" que eran aquellos en los que la persona dejaba de ser como hasta ahora se conocía, se transformaba y perdía la esencia de su personalidad; y "los cambios a mejor", donde el sujeto en cuestión comprendía sus defectos y la necesidad de modelarlos para vivir en paz consigo mismo y con su entorno.

Ella era partidaria de "los cambios a mejor"

Se sentía tranquila, en paz, libre y en armonía. En aquel preciso momento era alguien inalterable, un ser con la única y exclusiva preocupación de vivir.

sábado, 9 de octubre de 2010


Una soledad sin dueño
que busca alguien a quien acompañar.
Solicita un villano dispuesto a todo,
incluso a ella matar.

martes, 14 de septiembre de 2010

Felicidad y destreza.

“En la simpleza de las cosas que nos ofrece la vida se encuentra la felicidad; en cambio, en las dificultades que nos vemos obligados a superar desarrollamos nuestra destreza.” Esta era la reflexión ideal, la que, desde hace tanto tiempo, Valentina había intentado escribir jugando, una y otra vez, con sus palabras preferidas: “felicidad” y “destreza”.

Siempre había sido una chica dispuesta, emprendedora y constante; únicamente, con las cosas que le gustaban de verdad y el arte era un de ellas. Prefería expresarse mediante palabras escritas, ya que no se le daba eso de hablar, y menos en público. Buscaba la calidad total y absoluta de cada una de sus frases, a pesar de que le fuese la vida en eso. Se consideraba una amante de la vida. Ante mis ojos y los de todo el que la conocía, era una soñadora empedernida. Original en el más amplio significado de la palabra. Bella por dentro, y también lo era por fuera. Melena brillantemente rubia; ojos rasgados y verdes, muy expresivos, con unas largas y espesas pestañas a juego; labios finos y siempre sonrosados, que asombrosamente, parecía que se habían puesto de acuerdo para combinar el color con el de sus mejillas. Todo esto componía una cara redonda pero fina, la cual resaltaba su metro setenta y cuatro de estatura.

Toda una bella dama que, como no podía ser de otra manera; poseía un, también, bello corcel. Su particular corcel se llamaba Kurco y era un perro enrazado, de pelo corto, orejas erguidas y no más grande que una liebre, pero casi igual de veloz y astuto. Le encantaban esas tardes paseando desde el puerto hasta la playa con Valentina.

miércoles, 11 de agosto de 2010

No te escondas.




No te escondas entre la multitud, se que estás ahí, y no te vas a escapar.

Correré y correré hasta alcanzar lo que pretendo.

jueves, 13 de mayo de 2010

Los pequeños detalles.



Tengo tantas ganas de vivir la vida, como el preso ansía su libertad.

Pienso que deberíamos disfrutar cada acción que hacemos. Gozar de los detalles es lo que importa. En las pequeñas cosas de la vida se encuentra la felicidad.

Siempre nos fijamos en las grandes acciones, en las grandes celebraciones, en los grandes eventos que supuestamente nos llenan de alegría; pero en la mayoría de las ocasiones no podemos encontrarle un
porqué profundo a tales ocasiones. Al no saber una respuesta, no podemos seguir adelante nuestros pasos buscando nuestro objetivo, es decir, no podemos pasar al siguiente nivel llamado "felicidad" para completar el juego al que llamaremos "vida".

Disfrutemos de los pequeños placeres y tal vez podremos disfrutar de los grandes también. Vayamos paso a paso, pero vayamos juntos.
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