
"Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras."
(Pablo Neruda)
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras."
(Pablo Neruda)
Recuerdo cuando mi abuela le recitaba esta estrofa de Neruda a mi abuelo. Se sentaban en el patio de la casa de campo, al sol, y hablaban. Luego peleaban; eran peleas de amor. Al instante se callaban y se miraban.
Me encantaba verlos en esa situación, después de sesenta y tantos años, se seguían queriendo. Tras todas las situaciones adversas seguían juntos. Se miraban a los ojos y hablaban en silencio. Era la ocasión perfecta para decir aquello de "the love is in the air".
Mi abuela nunca ha gozado de buena salud y por tanto, mi abuelo ha sido su fiel compañero. Ha hecho de amigo, amante y esposo; de pies y de manos. Apostaría mi vida a que la seguiría hasta el fin del mundo. Ella siempre lo ha llamado "marido", todos en la familia nos burlábamos de esa forma tan peculiar que tenía para nombrar a mí abuelo, pero he entendido que era una forma distinta, era original; por eso se diferenciaban de las demás clases de amor, el suyo era especial. Se querían.
TODA UNA VIDA.
